lunes, 31 de mayo de 2021

AURELIANO BUENDÍA O LA POESÍA COMO CONSUELO DE LOS DERROTADOS.

 

CIEN AÑOS DE SOLEDAD:

AURELIANO BUENDÍA O LA POESÍA COMO CONSUELO DE LOS DERROTADOS.


Aureliano Buendía. Fernando Botero.


Edgardo Rafael Malaspina Guerra

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Cien años de soledad es la historia de la fundación de Macondo, una comarca prototipo de cualquier pueblo latinoamericano., pero también puede verse como la biografía de Aureliano Buendía, un coronel con el don de la ubicuidad, que desató treinta y dos guerras y las perdió todas, al mismo tiempo que escribía versos.  Entre combate y combate garrapateo cinco tomos de poemas; y ya al final de su gesta bélica tenía un baúl lleno con sus cuartillas líricas. Todo esto ratifica la platónica sospecha de que la poesía es la distorsión de la realidad para consuelo de los derrotados: cuando Aureliano se dispone a sacrificar su obra literaria de toda la vida ante el altar de Hefesto afirma que los poemas “son cosas que se escriben para uno mismo”.

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“El coronel Aureliano Buendía estaba aquella noche terminando el poema del hombre que se había extraviado en la lluvia, cuando la muchacha entró al cuarto. Él le dio la espalda para poner la hoja en la gaveta con llave donde guardaba sus versos”.

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“En la neblina de la convalecencia, rodeado de las polvorientas muñecas de Remedios, el coronel Aureliano Buendía evocó en la lectura de sus versos los instantes decisivos de su existencia. Volvió a escribir. Durante muchas horas, al margen de los sobresaltos de una guerra sin futuro, resolvió en versos rimados sus experiencias a la orilla de la muerte. Entonces sus pensamientos se hicieron tan claros, que pudo examinarlos al derecho y al revés”.

 

 

CIEN AÑOS DE SOLEDAD EN RUSO







 


 

CIEN AÑOS DE SOLEDAD EN RUSO

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

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Cien años de soledad fue publicada en 1967, obtuvo su primer reconocimiento internacional en 1972 en Venezuela (Premio Rómulo Gallegos), ha sido traducida a casi todos los idiomas existentes, y desde su propia aparición entra en el pensum de escuelas, liceos y universidades en la asignatura de castellano y literatura.

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En 1971 fue traducida al ruso, de manera ilegal y con recortes realizados por la censura soviética: la mayoría de las escenas sexuales fueron eliminadas. García Márquez en varias entrevistas reaccionó duramente contra la dirigencia comunista de la URSS por la mutilación de su novela; y en general desde que publicó su libro “De viaje por los países socialistas” fue muy crítico del socialismo real ruso, no obstante, siempre fue muy comprensivo con el cubano.

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En 1986, con los primeros pasos de la perestroika, se publicó Cien años de soledad en una edición donde también se incluía El coronel no tiene quien le escriba.  Le compré a mi esposa un ejemplar, el cual leyó muy rápidamente. Cuando vivíamos en Moscú siempre hacía comentarios sobre Cien años de Soledad, pero cuando nos residenciamos en Venezuela prefería hablar de El coronel no tiene quien le escriba. Entonces me decía luego de salir a buscar trabajo y regresar con las manos vacías: “и что, полковнику никто не пишет?”. ¿Y qué, el coronel no tiene quien le escriba?)

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Desde el 2011 los libros del Gabo son publicados en Rusia de acuerdo a todo lo reglamentado por la ley y sin recortes, pero surgió un nuevo problema: Cien años de soledad es criticada por la iglesia ortodoxa rusa que considera “que en esa novela se idealizan las pasiones depravadas que hacen infeliz a la gente. La popularización de ese libro en la escuela no contribuyen a la salud moral del pueblo, de la que depende el futuro de la sociedad”.

Sin embargo, en el 2012 Gabriel García Márquez fue homenajeado en Rusia: el gobierno ruso lo condecoró con la Orden de Honor, un vagón del Metro de Moscú fue decorado con pinturas alusivas a sus obras y las tarjetas o tiques de transporte de la línea filevskaia les colocaron un diseño para recordar al gran escritor colombiano.

IMÁGENES

1 . Portada de Cien años de soledad en ruso.

2. Versión en ruso de Cien años de soledad , junto al Coronel no tiene quien le escriba.

3. Boleto del Metro de Moscú anunciando una exposición sobre la obra de García Márquez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CIEN AÑOS DE SOLEDAD

 


 

CIEN AÑO DE SOLEDAD (1967)

Cien años de soledad es la historia de Macondo, pero también de toda América Latina. También es la biografía de Aureliano Buendía, quien además de militar es poeta.  Algunas frases.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

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Cien años de soledad de Gabriel García Márquez está considera, y valga la perogrullada,  una obra maestra. En veinte capítulos se narra la historia de Macondo y sus habitantes con una prosa sencilla y en tono bíblico : hechos reales y mitológicos se confunden como en el texto religioso de los judío y cristianos. En realidad, elabora su novela bajo el recuerdo de los relatos de sus abuelos. Las siete generaciones de los Buendía desarrollan sus vidas bajo la impronta ineludible de los ancestros: los nombres los marcan , decía Úrsula, en sus conducta. Un José Arcadio o un Aureliano serán los mismos, en sus maneras de ver la vida, en tiempos distintos y en circunstancias distintas. Y es que los recuerdos se transmiten de generación en generación.

 Cien años de soledad es la historia de la fundación de Macondo, una comarca prototipo de cualquier pueblo latinoamericano. Hay un patriarca: José Arcadio Buendía.  Hay aventuras y desventuras, tiempos difíciles, grandes travesías por territorios inhóspitos, sueños y supersticiones como en el Mundo Antiguo, guerras cuyas prolongación en el tiempo son tan extensas que los protagonistas a veces olvidan o confunden las causas por las cuales luchan. Pero continúan los enfrentamientos   fratricidas gatopardianos, porque al final pelean por un cambio para que nada cambie.

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Cien años de soledad también puede verse como la biografía de Aureliano Buendía, un coronel con el don de la ubicuidad, que desató treinta y dos guerras y las perdió todas, al mismo tiempo que escribía versos.  Entre combate y combate garrapateo cinco tomos de poemas; y ya al final de su gesta bélica tenía un baúl lleno con sus cuartillas líricas. Todo esto ratifica la platónica sospecha de que la poesía es la distorsión de la realidad para consuelo de los derrotados: cuando Aureliano se dispone a sacrificar su obra literaria de toda la vida ante el altar de Hefesto afirma que los poemas “son cosas que se escriben para uno mismo”. Pero Cien años de soledad es una obra muy poética en toda su extensión.

 

“El coronel Aureliano Buendía estaba aquella noche terminando el poema del hombre que se había extraviado en la lluvia, cuando la muchacha entró al cuarto. Él le dio la espalda para poner la hoja en la gaveta con llave donde guardaba sus versos”.

“En la neblina de la convalecencia, rodeado de las polvorientas muñecas de Remedios, el coronel Aureliano Buendía evocó en la lectura de sus versos los instantes decisivos de su existencia. Volvió a escribir. Durante muchas horas, al margen de los sobresaltos de una guerra sin futuro, resolvió en versos rimados sus experiencias a la orilla de la muerte. Entonces sus pensamientos se hicieron tan claros, que pudo examinarlos al derecho y al revés”.

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La grandeza de Gabriel García Márquez radica en que interpretó todo un sentimiento y una historia comunes a los pueblos latinoamericanos. Mario Benedetti catalogó en 1972 a Cien años de soledad como “una empresa que en su mero planteo parece algo imposible y que sin embargo en su realización es sencillamente una obra maestra : Macondo hasta antes de esta obra era una imagen de Colombia, pero después de ella se transformó en América Latina”.

Cien años de soledad en las historia del surgimiento de nuestros pueblos, cualquier pueblo como Las Mercedes del Llano, con gente emprendedora construyendo casas, templos y caminos, esperando la llegada de las ferias y los circos con sus gitanos , magos y juegos de azar. La compañía bananera cambia la vida de Macondo. Las compañías petroleras lo hacen con muchos pueblos de Venezuela. Los muertos salen como en cualquiera de nuestros pueblos, hay tesoros ocultos desde los tiempos de la guerra. Un San José de yeso se cayó por la imprudencia de un trabajador y reveló en su caída todo una fortuna, escondida por liberales, de doscientos kilógramos de oro. Úrsula,  que le rezaba y le prendía velas a la imagen, no sabía que practicaba un paganismo involuntario. Úrsula escondió el tesoro para entregárselo a sus verdaderos dueños. José Arcadio Segundo le hizo hoyos a toda la casa en su búsqueda. Lo mismo hizo mi tío Nemesio Guerra que rompió el piso de la abuela buscando un tesoro que se le había mostrado en sueños. Cuando le preguntábamos por el motivo de sus excavaciones respondía: Busco la madriguera de unas hormigas que no me dejan dormir.

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Úrsula , cuyo instinto maternal adivinaba los avatares por los cuales atravesaba su hijo como cualquiera progenitora de cualquier parte del mundo, podía presentir la muerte de alguien con sólo observar las nubes, como lo hacía mi abuela Matilde Guerra.

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José Arcadio Segundo lee los escritos de Melquiades y conversa con los personajes que allí aparecen. Habla solo: es el eterno retorno nietzscheano: los muertes están vivos en los libros y regresan de tiempo con las lecturas de los usuarios.

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Cien años de soledad es un cuento largo o varios cuentos unidos por el hilo de lo real y lo maravilloso. Es la versión tropical de Las mil y una noches. Su realismo mágico en el mismo costumbrismo trabajado bajo un nuevo prisma literario en sus aspectos religiosos y supersticiosos.

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Gabriel García Márquez es el Heródoto del Siglo XX, pero al revés: Cien años de soledad es una ficción con elementos históricos, mientras que Los nueve libros de Heródoto son historias con elementos de ficción. En la obra del padre de la Historia hay hechos reales, pero también hombres con un solo ojo en la frente o en el pecho. Otros que nacen calvos y así serán toda la vida. Otros más, no hablan, sino que chillan como murciélagos. Los lotófagos de la Odisea viven en Libia. En el reino animal hay unicornios, burros con cuernos y ratones con dos patas. Ríos que se forman repentinamente para auxiliar a los sedientos, y otros que desaparecen cuando miles de soldados beben de sus lechos y sus caballos abrevan. Heródoto es uno de los primeros creadores del realismo mágico y de la historia fabulada. En cien años de soledad también hay hechos prodigiosos, semejantes por su inverosimilitud.

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“El acto de comer es una misa mayor”. Esa frase refleja la manera de cómo se van transformando ciertas costumbres en la casa de los Buendía. Al respecto citaré un extracto de un artículo de Claudio Nazoa denominado “Cuando se es pobre”:   “Es muy fácil ser millonario. Por ejemplo, cuando vaya a comer, asúmalo con elegancia, sirva su plato (sin importar lo humilde que éste sea) con cariño, y póngalo bonito sobre una mesa que tenga un mantelito bien limpiecito. Use cubiertos relucientes, coloque un delicioso vaso con colores excitantes y llénelos de frutas frescas y jugosas. Recoja de la calle o arranque de su matero una o dos flores y colóquelas en el centro de su mesa. Comparta su comida por más poquita que sea con la persona que usted más ame, sonriendo y mirándola a los ojos, levante su vaso y diga: “Buen provecho”, ría y coma pan tostado caliente ya que el pan da la sensación de poseer más de lo que se tiene y tal vez así sea”. En materia de gastronomía y enología las cosas no son como pensaba Amaranta “que el vino blanco es para beberlo en el día, mientras que el tinto es para beberlo en la noche”.

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¿En cuál casa no han colgado un ramo de sábila?

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Frases:

-El mejor amigo es el que se acaba de morir

-Uno no se muerte cuando debe sino cuando puede.

-Un minuto de reconciliación tiene más mérito que toda una vida de amistad.

-El enamoramiento sólo encuentra reposo en la cama.

-Melquiades regresó de la muerte por no poder soportar la soledad. Se sintió olvidado, no con el olvido remediable del corazón, sino con otro olvido más cruel e irrevocable que él conocía muy bien, porque era el olvido de la muerte.

-El tiempo pasa, pero no tanto.

- Morirse es mucho más difícil de lo que uno cree.

-La soledad compartida es un paraíso.

-La caridad continuada es una humillación.

- La incertidumbre del futuro vuelve el corazón hacia la memoria del pasado.

-Las polillas convierten en aserrín la sabiduría de los libros.

- Aquel fatalismo enciclopédico fue el principio de una gran amistad. Aureliano siguió reuniéndose todas las tardes con los cuatro discutidores, que se llamaban Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel, los primeros y últimos amigos que tuvo en la vida. Para un hombre como él, encastillado en la realidad escrita, aquellas sesiones tormentosas que empezaban en la librería a las seis de la tarde y terminaban en los burdeles al amanecer fueron una revelación.

- No se le había ocurrido pensar hasta entonces que la literatura fuera el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente.

-Había de transcurrir algún tiempo antes de que Aureliano se diera cuenta de que tanta arbitrariedad tenía origen en el ejemplo del sabio catalán, para quien la sabiduría no valía la pena si no era posible servirse de ella para inventar una manera nueva de preparar los garbanzos.

-El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.

- Los tedios del amor tienen posibilidades inexploradas, mucho más ricas que las del deseo

- La única realidad cotidiana y eterna es el amor.

- Las obsesiones dominantes prevalecen contra la muerte.

 

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