CIEN
AÑO DE SOLEDAD (1967)
Cien
años de soledad es la historia de Macondo, pero también de toda América Latina.
También es la biografía de Aureliano Buendía, quien además de militar es poeta.
Algunas frases.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
1
Cien
años de soledad de Gabriel García Márquez está considera, y valga la
perogrullada, una obra maestra. En
veinte capítulos se narra la historia de Macondo y sus habitantes con una prosa
sencilla y en tono bíblico : hechos reales y mitológicos se confunden como en
el texto religioso de los judío y cristianos. En realidad, elabora su novela
bajo el recuerdo de los relatos de sus abuelos. Las siete generaciones de los
Buendía desarrollan sus vidas bajo la impronta ineludible de los ancestros: los
nombres los marcan , decía Úrsula, en sus conducta. Un José Arcadio o un
Aureliano serán los mismos, en sus maneras de ver la vida, en tiempos distintos
y en circunstancias distintas. Y es que los recuerdos se transmiten de
generación en generación.
Cien años de soledad es la historia de la
fundación de Macondo, una comarca prototipo de cualquier pueblo latinoamericano.
Hay un patriarca: José Arcadio Buendía.
Hay aventuras y desventuras, tiempos difíciles, grandes travesías por
territorios inhóspitos, sueños y supersticiones como en el Mundo Antiguo,
guerras cuyas prolongación en el tiempo son tan extensas que los protagonistas
a veces olvidan o confunden las causas por las cuales luchan. Pero continúan los
enfrentamientos fratricidas gatopardianos,
porque al final pelean por un cambio para que nada cambie.
2
Cien
años de soledad también puede verse como la biografía de Aureliano Buendía, un
coronel con el don de la ubicuidad, que desató treinta y dos guerras y las
perdió todas, al mismo tiempo que escribía versos. Entre combate y combate garrapateo cinco
tomos de poemas; y ya al final de su gesta bélica tenía un baúl lleno con sus
cuartillas líricas. Todo esto ratifica la platónica sospecha de que la poesía
es la distorsión de la realidad para consuelo de los derrotados: cuando
Aureliano se dispone a sacrificar su obra literaria de toda la vida ante el
altar de Hefesto afirma que los poemas “son cosas que se escriben para uno mismo”.
Pero Cien años de soledad es una obra muy poética en toda su extensión.
“El
coronel Aureliano Buendía estaba aquella noche terminando el poema del hombre
que se había extraviado en la lluvia, cuando la muchacha entró al cuarto. Él le
dio la espalda para poner la hoja en la gaveta con llave donde guardaba sus
versos”.
“En
la neblina de la convalecencia, rodeado de las polvorientas muñecas de
Remedios, el coronel Aureliano Buendía evocó en la lectura de sus versos los
instantes decisivos de su existencia. Volvió a escribir. Durante muchas horas,
al margen de los sobresaltos de una guerra sin futuro, resolvió en versos
rimados sus experiencias a la orilla de la muerte. Entonces sus pensamientos se
hicieron tan claros, que pudo examinarlos al derecho y al revés”.
3
La
grandeza de Gabriel García Márquez radica en que interpretó todo un sentimiento
y una historia comunes a los pueblos latinoamericanos. Mario Benedetti catalogó
en 1972 a Cien años de soledad como “una empresa que en su mero planteo parece
algo imposible y que sin embargo en su realización es sencillamente una obra
maestra : Macondo hasta antes de esta obra era una imagen de Colombia, pero
después de ella se transformó en América Latina”.
Cien
años de soledad en las historia del surgimiento de nuestros pueblos, cualquier
pueblo como Las Mercedes del Llano, con gente emprendedora construyendo casas,
templos y caminos, esperando la llegada de las ferias y los circos con sus
gitanos , magos y juegos de azar. La compañía bananera cambia la vida de
Macondo. Las compañías petroleras lo hacen con muchos pueblos de Venezuela. Los
muertos salen como en cualquiera de nuestros pueblos, hay tesoros ocultos desde
los tiempos de la guerra. Un San José de yeso se cayó por la imprudencia de un
trabajador y reveló en su caída todo una fortuna, escondida por liberales, de
doscientos kilógramos de oro. Úrsula,
que le rezaba y le prendía velas a la imagen, no sabía que practicaba un
paganismo involuntario. Úrsula escondió el tesoro para entregárselo a sus
verdaderos dueños. José Arcadio Segundo le hizo hoyos a toda la casa en su
búsqueda. Lo mismo hizo mi tío Nemesio Guerra que rompió el piso de la abuela
buscando un tesoro que se le había mostrado en sueños. Cuando le preguntábamos
por el motivo de sus excavaciones respondía: Busco la madriguera de unas
hormigas que no me dejan dormir.
4
Úrsula
, cuyo instinto maternal adivinaba los avatares por los cuales atravesaba su
hijo como cualquiera progenitora de cualquier parte del mundo, podía presentir
la muerte de alguien con sólo observar las nubes, como lo hacía mi abuela
Matilde Guerra.
5
José
Arcadio Segundo lee los escritos de Melquiades y conversa con los personajes
que allí aparecen. Habla solo: es el eterno retorno nietzscheano: los muertes
están vivos en los libros y regresan de tiempo con las lecturas de los
usuarios.
6
Cien
años de soledad es un cuento largo o varios cuentos unidos por el hilo de lo
real y lo maravilloso. Es la versión tropical de Las mil y una noches. Su
realismo mágico en el mismo costumbrismo trabajado bajo un nuevo prisma literario
en sus aspectos religiosos y supersticiosos.
7
Gabriel
García Márquez es el Heródoto del Siglo XX, pero al revés: Cien años de soledad
es una ficción con elementos históricos, mientras que Los nueve libros de
Heródoto son historias con elementos de ficción. En la obra del padre de la
Historia hay hechos reales, pero también hombres con un solo ojo en la frente o
en el pecho. Otros que nacen calvos y así serán toda la vida. Otros más, no
hablan, sino que chillan como murciélagos. Los lotófagos de la Odisea viven en
Libia. En el reino animal hay unicornios, burros con cuernos y ratones con dos
patas. Ríos que se forman repentinamente para auxiliar a los sedientos, y otros
que desaparecen cuando miles de soldados beben de sus lechos y sus caballos
abrevan. Heródoto es uno de los primeros creadores del realismo mágico y de la
historia fabulada. En cien años de soledad también hay hechos prodigiosos,
semejantes por su inverosimilitud.
8
“El
acto de comer es una misa mayor”. Esa frase refleja la
manera de cómo se van transformando ciertas costumbres en la casa de los
Buendía. Al respecto citaré un extracto de un artículo de Claudio Nazoa
denominado “Cuando se es pobre”: “Es muy fácil ser millonario. Por ejemplo,
cuando vaya a comer, asúmalo con elegancia, sirva su plato (sin importar lo
humilde que éste sea) con cariño, y póngalo bonito sobre una mesa que tenga un
mantelito bien limpiecito. Use cubiertos relucientes, coloque un delicioso vaso
con colores excitantes y llénelos de frutas frescas y jugosas. Recoja de la
calle o arranque de su matero una o dos flores y colóquelas en el centro de su
mesa. Comparta su comida por más poquita que sea con la persona que usted más
ame, sonriendo y mirándola a los ojos, levante su vaso y diga: “Buen provecho”,
ría y coma pan tostado caliente ya que el pan da la sensación de poseer más de
lo que se tiene y tal vez así sea”. En materia de gastronomía y enología las
cosas no son como pensaba Amaranta “que el vino blanco es para beberlo en el
día, mientras que el tinto es para beberlo en la noche”.
9
¿En
cuál casa no han colgado un ramo de sábila?
10
Frases:
-El
mejor amigo es el que se acaba de morir
-Uno
no se muerte cuando debe sino cuando puede.
-Un
minuto de reconciliación tiene más mérito que toda una vida de amistad.
-El
enamoramiento sólo encuentra reposo en la cama.
-Melquiades
regresó de la muerte por no poder soportar la soledad. Se
sintió olvidado, no con el olvido remediable del corazón, sino con otro olvido
más cruel e irrevocable que él conocía muy bien, porque era el olvido de la
muerte.
-El
tiempo pasa, pero no tanto.
-
Morirse
es mucho más difícil de lo que uno cree.
-La
soledad compartida es un paraíso.
-La
caridad continuada es una humillación.
-
La incertidumbre del futuro vuelve el corazón hacia la memoria del pasado.
-Las
polillas convierten en aserrín la sabiduría de los libros.
-
Aquel
fatalismo enciclopédico fue el principio de una gran amistad. Aureliano siguió
reuniéndose todas las tardes con los cuatro discutidores, que se llamaban
Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel, los primeros y últimos amigos que tuvo en la
vida. Para un hombre como él, encastillado en la realidad escrita, aquellas
sesiones tormentosas que empezaban en la librería a las seis de la tarde y
terminaban en los burdeles al amanecer fueron una revelación.
-
No se le había ocurrido pensar hasta entonces que la literatura fuera el mejor
juguete que se había inventado para burlarse de la gente.
-Había
de transcurrir algún tiempo antes de que Aureliano se diera cuenta de que tanta
arbitrariedad tenía origen en el ejemplo del sabio catalán, para quien la
sabiduría no valía la pena si no era posible servirse de ella para inventar una
manera nueva de preparar los garbanzos.
-El
mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera
clase y la literatura en el vagón de carga.
-
Los
tedios del amor tienen posibilidades inexploradas, mucho más ricas que las del
deseo
-
La
única realidad cotidiana y eterna es el amor.
-
Las obsesiones dominantes prevalecen contra la muerte.